El viernes, 21 de julio, a las 6 p.m. en el Templo Masónico de El Tigre, el Muy Respetable Gran Maestro Juan Jiménez Silva, acompañado de los QQ∴HH∴: P∴ G∴ Vig∴ José Sardelli (R∴ L∴ Libertador N° 89, Or∴ Valle de La Pascua), S∴G∴Vig∴ Pedro Vallés (R∴ L∴ Juan Francisco Giron N° 219, Or∴ Upata), Gran Secretario Franklin Barboza (R∴ L∴ Sol de Miranda N° 204, Or∴ Los Teques) de la Gran Logia. Con participación del Presidente de la Zona 03 (Bolívar) I∴P∴H∴ Humberto Camejo Arias, quien vino acompañado de los QQ∴HH∴ Luis Eulacio, Marco Navas, Gustavo Rendón, Gustavo Mujica, Carlos Mota y desde la Zona Norte de Anzoátegui, el Ven∴ Maestro de la R∴ L∴ Luz del Caribe N° 44 Ofer Herscovitz junto a Alejandro Vielma, Héctor Pérez Vera, German Pinto Simonelli, Jesús Tejeras, Ronald Mendoza.
También estuvo presente: El Q∴ H∴Goimar Soto , P∴ M∴ Cer∴ de la R∴ L∴ Libertador N° 89, Or∴ Valle de La Pascua y El Q∴ H∴ Sammy Kashkosh Arao de R∴ L∴ Fedérico II N° 254, Or∴ Maracay.
De la Mesa de Guanipa, estuvo presente: el Vice-Presidente de la Zona y Representante del Gran Maestro, el Q∴H∴ Pedro Aparicio Fandino (RR∴LL∴ Estrella de Guanipa N° 41 y Kariña N° 259), el Ven∴ M∴ de la R∴ L∴ Estrella de Guanipa, el Q∴ H∴ Jesús Noriega, el Ven∴ M∴ Ad Vitam de la R∴ L∴ Estrella de Guanipa N° 41, el Q∴H∴ Marcelino Gil González (Miembro activo de la R∴ L∴ Kariña N° 253) y el Ven∴ M∴ de la R∴ L∴ Kariña N° 259, el Q∴ H∴ José Enrique Delgado y junto a ellos, sus cuadros de DDig∴, OOf∴, MM∴, CC∴ y AAp∴:
Por ambas Logias:
Luis Franco, Efraín Reyes, Oscar Morris, José A. Benitez, Darwin Hernández.
De la R∴ L∴ Kariña N° 253: Felipe Hernández, Nelson Arellán, Angel Contreras, Henry Quero, Jorge Luis Puerta, Geovanni Mota, Jefferson La Rosa, Andrés Farias, Carlos Palma, Bernardo Medina.
De la R∴ L∴ Estrella de Guanipa N° 41: Jorge Abarca, Ángel Rojas, Osbel Balbás, Pedro Moretti, Néstor Pérez, Luis C. Ramírez, Mario Ferrero, Bernabé Vizcaíno, Juan C. Martín, Pedro Velásquez, Pablo Villarroel, Juan C.Sotillo, Ramón Parejo, Héctor Blanco, Héctor Cordero, Luis M. Romero, Joel Salazar, Abraham Azuaje, Roberto Ritcher, Lumin Romero.
El cuadro logial quedó conformado así:
V∴M∴: Luis Alfredo Sánchez.
Ex V∴M∴: Moisés Serrano.
P∴V∴: Luis Manuel Falcón
S∴V∴: Marco Brito Hernández.
Or∴ F∴: José Israel Solorzano
S∴G∴S∴T∴: Anderson Rivas
Tes∴: Mario Ferrero
Hos∴: Osbel Balbás
P∴M∴Exp∴: Pedro Moretti Garantón
S∴M∴Exp∴: Darwin Hernández
P∴M∴Cer∴: Jesús Noriega
S∴M∴Cer∴: Oscar Morris
P∴D∴: Ramón Parejo
S∴D∴: Luis Miguel Romero
G∴T∴I∴: Héctor Blanco.
App∴:
- Omar Melean Avellaneda
- Eduardo Adrián Sánchez
-José Vaquero Martínez
- Jesús López Pitre.
Para esta instalación, el Muy Respetable Gran Maestro Juan Jiménez Silva presidió y aperturó esta Gran Tenida, asistido de la manera siguiente:
P∴G∴Vig∴: José Sardelli.
S∴G∴Vig∴: Pedro Vallés.
G∴ Orador (p∴t∴): Alejandro Vielma.
G∴ Sec∴(p∴t∴):
Pedro Velásquez Marcano.
G∴Tes∴(p∴t∴): Luis C. Ramírez Estrada.
G∴Hos∴(p∴t∴): Pablo Villarroel Vidal
P∴G∴Exp∴(p∴t∴): Germán Pinto S.
S∴G∴Exp∴(p∴t∴):
Carlos Mota.
P∴G∴M∴Cer∴(p∴t∴) Franklin Barboza, (Gran Sec∴ titular).
S∴G∴M∴Cer∴(p∴t∴) Gustavo Mujica.
G∴Guarda Templo (p∴t∴): Juan C. Sotillo Rivas.
Debo resaltar que asistieron en total 63 QQ∴ HH∴ y que hubo HH∴ que también representaban a las siguientes logias:
Dios y Patría N° 67, Pedro Cova N° 28, Carlos Rodríguez Jiménez N° 221, Humberto Camejo Arias N° 251, Sol de Anzoátegui N° 117.
jueves, 24 de agosto de 2017
sábado, 22 de febrero de 2014
Himno Masónico en la logia Luz y Armonía N 83 al Oriente de Guaribe
Disfrutando de la fraterna hospitalidad de los hermanos del Valle de Guanape y sus alrededores. Nos referimos a una línea mas:. que abarca tres puntos; demarcados entre Clarines, Guaribe y Orituco, discurren los talleres Mas:. conocidos como la Estrella del Unare N 185 de Clarines Estado Anzoátegui; Luz y Armonía N 83 de Guaribe; Sinahí N 78 de Orituco. La apertura del evento fue amenizada con la voz del cantante lírico Ismael Sifontes Amundaray. Las palabras de bienvenida por el Orador de la Logia Luz y Armonía, profesor Julio Mesa Medina.
| Abajo el video con el Himno Masónico Interpretado por Ismael Sifontes A |
domingo, 3 de noviembre de 2013
Logia Estrella del Unare N 185 Oriente de Clarines Venezuela por Eloy Reverón
Hemos
tenido la honra de hacer una breve visita a la logia Estrella del Unare N 185.
Acompañados por la Lic. Ángela Rizzo, directora de Relaciones Públicas del
Instituto Venezolano de Investigaciones IVEM, y Miembro del Comité Editorial de la Revista Altagracia de la Biblioteca Nacional de Venezuela. También contamos con la compañía de la doctora, Ana Elisa
González, tesista de la Escuela de Historia de la Universidad Central de
Venezuela e investigadora Ad Hoc, del Instituto Venezolano de Estudidos Masónicos IVEM.
| En el extremo izquierdo, la doctora Ana Elisa González, historiadora de la Masonería venezolana de IVEM con los QQ:.HH:. en el umbral de la sede masónica. |
Como se
puede apreciar en la fotografía, la logia está ubicada en el casco histórico de
Clarines. Esta calle empedrada que conduce hasta la Iglesia de esta longeva
población del estado Anzóategui, fundada a las orillas de la desembocadura
del río Unare en El Caribe venezolano, en tierras de los indios palenque,
por allá en las medianías del año 1594.
| Fachada de la Res:.Log:.Estrella del Unare N 129 |
La logia Estrella del Unare fue instalada inicialmente con el número 177, esto tuvo lugar en el año de 1970. De esa primera etapa falta precisar algunos detalles de su historia, debido a que los papeles de aquella secretaría estaban en manos de un Q:.H:. que hoy se encuentra en el O:.E:., pero los hermanos no tardan en ponerse en contacto con sus familiares para el rescate de esa importante documentación.
| La logia es también la reunión de más de siete hermanos |
El once de abril de 1981 fue regularizada con el número 185, según acuerdo N 2 firmado con la Gran Logia de la República de Venezuela, con sede en Caracas.
La logia es el lugar donde los los masones realizan sus rituales. La Gran Logia es el órgano rector de la masonería a nivel nacional. La primera Gran Logia, como órgano rector de la franc-masonería fue organizada en Londres en el año de 1717. Después de una era caracterizada por la intolerancia religiosa, tiempos de guerras religiosas y de luchas políticas. En aquellas logias comenzaron a reunirse de manera fraternal, una serie de individuos que procesaban credos diferentes. Habían religiones que consideraban un pecado, el tan simple hecho de hablar con alguien que perteneciera a otro grupo religioso.
El lenguaje arquitectónico de esta atractiva población nos habla de la importancia de la Iglesia en el proceso de dominación continental que emprendieron las naciones europeas a partir de 1492.
La Iglesia de Clarines es una muestra tangible de que los españoles también construyeron un complejo urbanístico en el proceso de conformación de un rígido sistema de dominación colonial esclavista orquestado por definidas y pensadas fuerzas de dominación, tan bien articuladas, que aún en nuestros días constituyen un baluarte de resistencia a la liberación de los pueblos.
No debemos olvidar que el cristianismo primitivo fue una fraternidad iniciática, incluso su carácter secreto se hace evidente en la práctica dentro de las catacumbas en el subsuelo de la ciudad de Roma. Una Iglesia liberadora hasta la llegada de Constantino, quien se convirtió al cristianismo para transformarlo en la cristiandad dominadora que vino a este continente que hoy llamamos América.
| Calle San Antonio, casco histórico de Clarines |
| Al frente de la máquina el Q:.H:. Alfredo Maraima, al fondo Ana Elisa González y la lic, Angela Rizzo, de la Revista Altagracia de la Biblioteca Nacional de Venezuela. |
Entre los elementos esenciales vinculados al compañerismo masónico está la ceremonia sencilla pero profundo sentido iniciático en cuanto al sentimiento de cariño fraternal que lleva implícito el mismo acto. Tal como los constructores de las grandes catedrales hermanados en la obra, la comunión representada al compartir el pan. En este caso, como manifestación de compañerismo masónico, uno de los valores fundamentales de la masonería manifestando en sus sentimientos fraternales. Los hermanos de Clarines compartieron el pan ancestral de los habitantes originales del lugar: la cachapa. La cachapa es un disco de maíz cándido o jojoto, molido y precesado en una suerte de harina líquida, asada sobre una plancha
| Los hermanos Carlos Palma, Ney Silva, y José Antonio Medina, haciendo entrega de la placa de los 27 años de la logia Estrella del Unare a Eloy Reverón |
Otro detalle importante fue la entrega de la placa conmemorativa de los 27 años de la logia Estrella del Unare y un poema de Harald Zuehlsdorff montado y decorado con las imágenes de Don Quijote y Sancho.
sábado, 7 de septiembre de 2013
Raíz histórica de la Masonería en Venezuela de Celestino Romero por Eloy Reverón
El primer intento serio con
afán de dar a conocer la raíz histórica y los puntos resaltantes de la
Masonería en Venezuela lo realiza Celestino Romero, quien ocupara la silla de Gran Maestro en la Gran Gran Logia de los Estados Unidos de Venezuela (1931 1933) . Es cierto que con dos
décadas de anticipación, otro masón, que también ocupó el cargo de Gran Maestrollamado Asciclo Valdivieso Montaño publicó dos piezas sobre la Masonería y la
Independencia: "Un Capítulo de Historia Masónica en Venezuela" en: La
Esfera, Caracas, 8 de junio de 1830, N
1.170, pp.1-2. Y Introducción de la Masonería en Venezuela, Caracas, Tip. Americana, 1928, 20 pp., las cuales
dejan mucho que desear desde el punto de vista de la ética del investigador por
la falta de seriedad en el manejo de las fuentes, tal como lo mostramos en el
capítulo Bibliografía Masónica Básica en La Masonería en Venezuela, Caracas,
Escuela de Historia, Facultad de Humanidades, U.C.V. 1992.
![]() |
| Imagen proveniente del curso de Historia de la Masonería en Venezuela U.C.V. |
Antes de reproducir lo que escribimos en aquella oportunidad (lo haremos en otro lugar) es conveniente revisar lo que Romero llamó los tres puntos básicos de su Exordio. Su investigación parte de varios supuestos afirmativos. El primero
"Que los poderes masónicos más antiguos de la América del Sur, son los fundados en Venezuela por el Comisionado Especial Don José Cernaun enviado por el Supremo Consejo de Nueva York, con credenciales de aquel alto cuerpo,... El segundo supuesto "Que los fundadores de la nacionalidad, fueron iniciados en las Logias Masónicas, fuentes de Libertad, Tolerancia, Disciplina y respeto mutuo, que son las bases inamovibles de los derechos del hombre." Y el tercer punto: "Que la masonería, no es lo que propagan sus enemigos,(...) ; que la república se alumbró con el fanal histórico prendido por Miranda y llevado por ellos hasta muchos años después de disuelta la Gran Colombia, dejándonos como herencia en los Templos de la Fraternidad, lo que ellos buscaron con tanto afán:"UNIÓN", pedida con voz trémula en San Pedro Alejandrino y que hoy suena en nuestros corazones"
![]() |
| Antigua joya masónica de Maryland |
Aunque el trabajo adolece de índice, está divido en VIII capítulos de los cuales podemos identificar ocho ideas fundamentales. Las citas al pie de página para fundamentar sus afirmaciones son la excepción no la regla y, carece de una bibliografía que oriente al lector. Básicamente rescatamos su valor en cuanto a la reproducción de documentos de interés para el tema, así como lista de miembros de la institución y de los diferentes cuerpos masónicos, a diferencia de los escritores masones Castellón y Perramón, posteriores a Romero, este último, sí hace referencia al origen de los documentos que reproduce.
El primer capítulo lo dedica a vincular a la rebelión de Gual y España con la masonería, con la diferencia que al citar al libro de Enrique Rivodó como fuente para argumentar su discurso, muestra la seriedad que ni Castellón, ni Perramón ni otras publicaciones oficiales de las diferentes ligas masónicas existentes en el país que asumen a Gual y España y a su rebelión como si fuera un complot masónico. A diferencia de todos ellos Romero muestra su sentido ético cuando escribe en la página 10 de la edición reseñada: ... y muchos más distinguidos guaireños, formaron un Club (:.?) de adictos a un gobierno independiente del gobierno español,... El tema es que Enrique Rivodó, vinculado también a la masonería, también dudó al respecto utilizando el mismos símbolo.: (:.?) En pocas palabras, a nadie le consta que hubieran sido masones, menos a los masones del siglo XIX, y eso lo veremos en otro momento. Manténganse en contacto.
lunes, 2 de septiembre de 2013
lunes, 1 de julio de 2013
Masonería en Mérida por Francisco Franco
Acercarse al estudio de la Masonería es una tarea ardua, aunque
también atractiva y seductora. La orden
tiene propiedades calidoscópicas, lo que dificulta la tarea del investigador.
Afirmar o negar de manera tajante, cualquier hecho o circunstancia vinculado a
la orden masónica, parece temerario debido a la oscuridad y el misterio que
siempre la ha caracterizado.
Escogí este tema, sin embargo,
para presentarlo como memoria de grado para la Licenciatura de Historia,
luego de leer la novela de Humberto Eco El Péndulo de Foucault. Erudito e
interesante libro, donde se maneja gran cantidad de información sobre temas
misteriosos, herméticos y legendarios, como lo son los Rosacruces, la Alquimia,
la Cábala, el Esoterismo, la Brujería, la búsqueda del Grial y muchos otros.
La leyenda de los Templarios, a la que Eco hace su contribución, es el
hilo conductor de la historia. Va tomando cuerpo y forma a lo largo de la
novela, enlazándose y conectándose con otras leyendas y tradiciones a las que
el autor da vida, a través del plan "imaginario" que los
protagonistas van creando y a la vez descubriendo. De un juego inofensivo, el
"antiguo plan de los Templarios", se va convirtiendo en una peligrosa
aventura que se revierte hacia sus protagonistas, afectando sus vidas y sus
formas de ver el mundo. La novela de Eco, muestra en gran medida la fascinación
que producen estos temas, ocultos y enigmáticos, en el hombre contemporáneo,
aún cuando "oficialmente" y aparentemente todo ello pertenezca al campo
de lo "supersticioso" o "folklórico".
En vez de los Caballeros Templarios, Eco pudo haber tomado como eje de
su novela a la masonería, adjudicándole un plan parecido, misterioso y formidable. Decimos esto porque al igual que
los Templarios a los masones se le ha imputado, a lo largo de su historia, gran
variedad de proyectos de ese estilo; desde ser una especie de anti-iglesia con
objetivos claros en contra de la Iglesia católica así, como la causante de
todas las revoluciones políticas, luego de la Revolución Francesa.
Este trabajo, sin embargo, no pretende
"develar, ni descubrir" los secretos masónicos. En nuestro caso, el asunto que, básicamente, nos interesa es la relación Iglesia
Católica-Masonería. No obstante,
intentaremos dar una visión general y más o menos sintética de la masonería,
para comprender así los aspectos que la
Iglesia atacó y condenó con tanta dureza e insistencia.
En un primer momento de la investigación, tuvimos como objetivo
concentrarnos fundamentalmente, con respecto a la región merideña, en el
período de finales del siglo XIX y comienzos del XX. En efecto lo hicimos, pero extendimos el
trabajo a un período mucho más amplio.
Podríamos entonces resumir diciendo que intentamos estudiar, de manera general, la relación entre la Iglesia
católica y la masonería, y específicamente, lo referente a la situación
venezolana, proponiéndonos aportar, por otra parte, datos para el estado
Mérida, en el período mencionado.
Aunque gran parte de las fuentes utilizadas fueron bibliográficas, consultamos
folletos de la época, básicamente, propagandísticos tanto del lado eclesiástico
como del masónico. Revisamos también
para el capítulo V hemerografía
merideña, de finales del siglo XIX y alguna del siglo XX. Nos servimos, también, de un expediente
documental de 1826, perteneciente al Archivo Histórico de la Gobernación de
Mérida.
El primer capítulo es una
especie de síntesis sobre la masonería. Un acercamiento general sobre lo que es
la asociación masónica y una breve visión histórica de las vicisitudes y
elementos más significativos de la
sociedad masónica. Esto ayudará,
eso creemos, a tener una imagen un poco más clara de la sociedad masónica, de
esta manera, podremos determinar lo que realmente era la agrupación y
comprender de manera más sólida la posición de la Iglesia con respecto a ella.
En el segundo capítulo
estudiamos la relación Iglesia católica-masonería, en los siglos XVIII y XIX,
basándonos en algunas de las bulas papales donde se condena a la
asociación. Hicimos hincapié en la visión
ambigua y confusa que la Iglesia ha tenido con respecto a la masonería, teñida
de gran intolerancia. Presentamos
también, las prohibiciones que algunos gobiernos europeos decretaron en contra
de la orden y su relación con los anatemas eclesiásticos. Esto último, nos permite observar la
dimensión político ideológica que, desde la perspectiva eclesiástica, ha tenido
la lucha antimasónica.
El tercer capítulo versa
sobre la masonería venezolana, contiene un panorama sucinto, más bien algunos
señalamientos, sobre la presencia masónica en Hispanoamérica durante el siglo
XVIII. Tocamos un tema difícil de
tratar y recurrente en la historia de la masonería venezolana como es su
influencia en la Independencia. Seguimos, luego, con el período de consolidación
y posterior desarrollo de la orden en Venezuela, durante todo el siglo XIX.
Los conflictos que la masonería y la Iglesia católica venezolana
dirimieron y entablaron durante el siglo XIX constituyen el tema del capítulo IV, destacando la posición de
la institución eclesiástica sobre la hermandad.
Comenzamos con la situación de la tolerancia en las primeras décadas de
ese siglo, siguiendo las huellas de las condenas del clero venezolano a la
asociación masónica, así como algunos de los conflictos y polémicas que
ocurrieron entre estos dos grupos.
En el quinto y último capítulo
tratamos de establecer la posición de la Iglesia merideña con respecto a la
masonería y las causas que motivaron su actitud frente a dicha sociedad. Contienen también lo relacionado con los
ataques del Obispo Lasso de la Vega a los masones, el caso de un masón merideño, Rafael Salas,
que fue procesado por el poder civil y
acusado de antiliberal.
Concentramos gran parte de este capítulo al período de finales del
siglo XIX, en el cual, hallamos un gran número de noticias antimasónicas en la prensa merideña, la cual
reposa en la Sala Febres Cordero, Biblioteca Nacional, Mérida. En estos periódicos se mezclan y confunden
las acusaciones de masonería con las de librepensamiento, liberalismo y en
ocasiones las de protestantismo.
Finalmente estudiamos algunas de las polémicas que se dieron en la
ciudad de Mérida, entre periódicos decididamente católicos y otros, que
profesaban algunas de las ideas y filosofías modernas.
sábado, 2 de marzo de 2013
Para la historia de la masonería venezolana por José Antonio Ferrer Benimelli
Presentación
Tengo el honor de presentar un artículo que marca un hito en la historiografía masónica venezolana porque resume de manera magistral, una serie de afirmaciones que podrán servir de guía a los estudiantes en el proceso de levantamiento bibliográfico y los respectivos seguimientos de fuentes . Este artículo que se puede clasificar como una clase magistral, fue solicitado por el nunca bien ponderado profesor Manuel Pérez Vila (1922 1991N) para el Diccionario de historia de Venezuela, publicado en 1988. No pudo escoger mejor investigador que el doctor José Antonio Ferrer Benimelli, primera autoridad en historia de la masonería en habla hispana.
Antes de dejar de estar con nosotros, don Manuel había publicado algunos artículos sobre la historia de la masonería en Venezuela donde mostraba su preocupación por la negativa de los masones venezolanos de aquel entonces, a permitir acceso a los documentos históricos del archivo de la Gran Logia en el Templo Masónico de Caracas ubicado entre las esquinas de Jesuitas y Maturín.
La lectura de este artículo ha sido seleccionada para los estudiantes que inician el próximo seminario de investigación histórica que tendrá lugar en el semestre impar de la Escuela de Historia de la U.C.V.. Nos hemos tomado la licencia de agregarle, entre ( ), algunos datos para fines didácticos.
Eloy Reverón
Sin más preámbulos: La Masonería por JAFB.
Sus orígenes en Venezuela están ligados a la emancipación y a los libertadores, siendo un tema complejo, oscuro y todavía (en 1988) falto de una investigación seria y desapasionada. Por lo que respecta a Simón Bolívar sabemos que perteneció, en 1805-1806, a la logia San Alejandro deEscocia de París; sin embargo, su nombre no aparece después en ninguna logia de la Gran Colombia, ni de Venezuela. Por otro lado, según el historiador Américo Carnicelli, encontramos masones no sólo en las tropas libertadoras, sino también en el ejército realista. De las llamadas logias Lautaro, Reunión Española, Caballeros Racionales (ninguna de las cuales funcionó en Venezuela) hay que decir que no eran logias masónicas, sino sociedades políticas patrióticas. No está de ningún modo comprobado que Francisco de Miranda estuviese directamente relacionado con alguna de esas asociaciones políticas; se ha escrito también que él, personalmente, se afilió a una logia masónica regular en Filadelfia en 1783, según unos autores, o en París en 1797, según otros, pero no se han encontrado pruebas de que haya pertenecido a la masonería. En Venezuela, una de las primeras logias que existió tuvo su sede en Puerto Cabello hacia 1804-1806; así lo afirman los testimonios, algo posteriores, del arzobispo Narciso Coll y Prat y del abogado Juan Germán Roscio; uno de los miembros de esa logia era el letrado José Gutiérrez de Rivero, y a ella concurrían oficiales del apostadero naval de aquella población. Por esa misma época se intentaba fundar en la isla de Margarita otra logia, que según Roscio era promovida por un fraile franciscano «pero fue delatada y se frustró»; tal vez era la logia San Juan de la Margarita, que según el historiador Helio Castellón fue fundada allí en 1808.
Tengo el honor de presentar un artículo que marca un hito en la historiografía masónica venezolana porque resume de manera magistral, una serie de afirmaciones que podrán servir de guía a los estudiantes en el proceso de levantamiento bibliográfico y los respectivos seguimientos de fuentes . Este artículo que se puede clasificar como una clase magistral, fue solicitado por el nunca bien ponderado profesor Manuel Pérez Vila (1922 1991N) para el Diccionario de historia de Venezuela, publicado en 1988. No pudo escoger mejor investigador que el doctor José Antonio Ferrer Benimelli, primera autoridad en historia de la masonería en habla hispana.
![]() |
| Dr José Antonio Ferrer Benimelli Foto E Reverón México D.F. 2010 |
Antes de dejar de estar con nosotros, don Manuel había publicado algunos artículos sobre la historia de la masonería en Venezuela donde mostraba su preocupación por la negativa de los masones venezolanos de aquel entonces, a permitir acceso a los documentos históricos del archivo de la Gran Logia en el Templo Masónico de Caracas ubicado entre las esquinas de Jesuitas y Maturín.
La lectura de este artículo ha sido seleccionada para los estudiantes que inician el próximo seminario de investigación histórica que tendrá lugar en el semestre impar de la Escuela de Historia de la U.C.V.. Nos hemos tomado la licencia de agregarle, entre ( ), algunos datos para fines didácticos.
Eloy Reverón
Sin más preámbulos: La Masonería por JAFB.
Sus orígenes en Venezuela están ligados a la emancipación y a los libertadores, siendo un tema complejo, oscuro y todavía (en 1988) falto de una investigación seria y desapasionada. Por lo que respecta a Simón Bolívar sabemos que perteneció, en 1805-1806, a la logia San Alejandro deEscocia de París; sin embargo, su nombre no aparece después en ninguna logia de la Gran Colombia, ni de Venezuela. Por otro lado, según el historiador Américo Carnicelli, encontramos masones no sólo en las tropas libertadoras, sino también en el ejército realista. De las llamadas logias Lautaro, Reunión Española, Caballeros Racionales (ninguna de las cuales funcionó en Venezuela) hay que decir que no eran logias masónicas, sino sociedades políticas patrióticas. No está de ningún modo comprobado que Francisco de Miranda estuviese directamente relacionado con alguna de esas asociaciones políticas; se ha escrito también que él, personalmente, se afilió a una logia masónica regular en Filadelfia en 1783, según unos autores, o en París en 1797, según otros, pero no se han encontrado pruebas de que haya pertenecido a la masonería. En Venezuela, una de las primeras logias que existió tuvo su sede en Puerto Cabello hacia 1804-1806; así lo afirman los testimonios, algo posteriores, del arzobispo Narciso Coll y Prat y del abogado Juan Germán Roscio; uno de los miembros de esa logia era el letrado José Gutiérrez de Rivero, y a ella concurrían oficiales del apostadero naval de aquella población. Por esa misma época se intentaba fundar en la isla de Margarita otra logia, que según Roscio era promovida por un fraile franciscano «pero fue delatada y se frustró»; tal vez era la logia San Juan de la Margarita, que según el historiador Helio Castellón fue fundada allí en 1808.
Ya iniciada en América
la Guerra de Independencia, varios hispanoamericanos residentes en Cádiz y en Londres fundaron en 1811 asociaciones
secretas para contribuir a la emancipación, las cuales han sido confundidas con
logias masónicas, pues adoptaron aspectos de su ritual. En Londres, entre
otros, participaron Andrés Bello y Luis López Méndez; en Cádiz, Rafael Diego Mérida, miembro de la Sociedad
de Caballeros Racionales, quien regresó luego a Venezuela, vía Filadelfia, con
el encargo de fundar en Caracas una sociedad filial; no se sabe si llegó a
hacerlo, pero en 1813 el padre Manuel Vicente de Maya lo acusaba de haber
intentado durante la Primera República «...establecer aquí una logia de
Francmasones...» No hay pruebas seguras de las actividades de otras logias,
como la Patria, que se dice fue fundada en Carúpano en 1814, y la Colón, que
habría existido en Caracas entre 1811 y 1815. En cambio, con la llegada a
Venezuela ese último año del ejército expedicionario cuyo jefe era el general
Pablo Morillo, vinieron varios jefes españoles afiliados a la masonería; entre
ellos Salvador de Moxó, Miguel de la Torre, Juan Bautista Pardo; la Inquisición
caraqueña recibió la denuncia de que Morillo era grado 33. Entre 1817 y 1818
existían en Caracas 2 logias, una de las cuales tenía su sede en la casa del
comerciante Francisco González de
Linares, cuyo hermano Manuel era también un prominente masón; el inglés John
King, de paso entonces por Caracas, realizaba proselitismo masónico. Al mismo
tiempo, y sin que hubiera forzosamente relación entre estas actividades, en el
territorio guayanés dominado por los republicanos, un comerciante inglés, James
Hamilton, crea en 1818 en Angostura la Concordia Venezolana, bajo la autoridad
de la Gran Logia Provincial de Kingston (Jamaica). Entre los militares
británicos que se alistaron en el
ejército republicano había varios masones, que fundaron la logia Columbiana, ya
activa en diciembre de 1820, y que en febrero de 1821 celebró una sesión en
Achaguas, donde estaba acantonada la Legión Británica. En 1821, en Caracas, aparece el taller La
Unión, y en Valencia la logia Concordia, ambas dependientes de la Gran Logia de
Pensylvania. A partir de 1821, tras la batalla de Carabobo, se organiza la
masonería venezolana instalándose en
1822 las logias Protectora de las Virtudes en Barcelona, Perfecta Armonía en
Cumaná, Fraternidad Colombiana en
Caracas, Valor y Constancia en Valencia, Unanimidad de Cartago y Bolívar, en La
Guaira, todas ellas con cartas patentes de la Gran Logia de Maryland
(Baltimore); en 1823 lo hacen Regeneradores en Maracaibo y Aurora en La Guaira,
ésta con carta patente de la Gran Logia de Nueva York; al inicio de 1824
existen en Angostura las logias The Eastern Star of Colombia número 379 con
carta patente de la Gran Logia de Escocia, y La Concordia número 792, con carta
patente de la Gran Logia Unida de Inglaterra. Uno de los más antiguos libros masónicos que se publicaron
en Venezuela, posiblemente el primero, fue el titulado Espíritu de los Estatutos
y Reglamentos del Orden Frac-Masónico [sic] y Diccionario de todos los términos
y expresiones que están en uso para los
trabajos de las Logias, impreso en Cumaná
en 1823 y redactado por Manuel José Ribas, de la logia Perfecta Armonía.
El 16 de mayo de
1824 se funda en Caracas la Gran Logia de Colombia y se instala solemnemente el
24 de junio de ese mismo año, siendo Diego Bautista Urbaneja su primer gran maestre; su territorio, la
República de Colombia de entonces, abarcaba los departamentos de Venezuela,
Nueva Granada y Quito. Las logias venezolanas que de inmediato pasaron a formar
parte de la obediencia de esta Gran Logia, fueron Protectora de las Virtudes
(Barcelona), Perfecta Armonía (Cumaná),
Unanimidad de Cartago (La Guaira), Concordia (Valencia), Unión
(Caracas), Fraternidad Colombiana (Caracas), Virtud Premiada (Carúpano),
Regeneradores (Maracaibo), Libertad (Puerto Cabello), Valor y Constancia
(Valencia), Bolívar (La Guaira), Guaira (La Guaira) y Concordia Colombiana
(Caracas); a éstas se añadieron pronto otras como Concordia Venezolana
(Angostura), Unión Filantrópica (Coro), Amistad (Barquisimeto), Aurora (San
Felipe), San Juan de la Constancia (Guanare) e Hijos de Colón (El Tocuyo).
Paralelamente, el Supremo Consejo de Nueva York, presidido por José Cernau,
envió en 1823 patentes a 3 capítulos de Cumaná,
Barcelona y La Guaira. A mediados de la década de 1820 la actividad
masónica se hizo muy conspicua en Caracas. El Cabildo Eclesiástico de la catedral observaba con alarma que
durante un entierro celebrado en diciembre de 1824 en la iglesia de San Pablo
se habían visto insignias masónicas. En 1825, el masón brasileño José de la
Natividad Saldanha 1795-1830), residente en Caracas,
publicaba un folleto anticatólico dedicado al masón venezolano Juan de
Escalona, e incluía en la dedicatoria símbolos de esa asociación (publicado en Caracas : Imprenta de Tomás Antero, 1826.
- 15 p. ; 20 cm. ).
Después de la crisis política debida a La Cosiata y del atentado contra su vida
en Bogotá, el Libertador Simón Bolívar,
por decreto dado en esa ciudad el 8 de noviembre de 1828, prohíbe las
asociaciones y confraternidades secretas (…sea cual fuere su denominación),
clausurándose inmediatamente todas las
logias masónicas existentes en las diferentes ciudades de la República. Poco
después, al separarse Venezuela de la Gran Colombia, el 22 de septiembre de
1830, los masones venezolanos se reorganizaron en Caracas, de forma
independiente, fundando la Gran Logia de Venezuela (1838), bajo la Gran
Maestría de Diego Bautista Urbaneja; año y medio después los masones
venezolanos, que se encontraban investidos del grado 33 de la masonería
escocesa, resolvieron constituir el Supremo Consejo del Grado 33 para la
República de Venezuela, y a tal efecto se reunieron en Caracas el 4 de mayo de
1840, siendo elegido como soberano gran comendador José Antonio Páez, entonces presidente de la República. El
Supremo Consejo de Venezuela, unido a la Gran Logia de Venezuela, constituyeron
en Caracas, el 31 de enero de 1841, el Gran Oriente Nacional de Venezuela; el
general Carlos Soublette fue su primer gran maestre. El 11 de julio de 1841 se
procedió a la instalación, en la Gran Logia de Caracas (Funcionaba en el n 12
de la esquina de Traposos, propiedad de don Manuel Felipe Tovar), de las nuevas
autoridades masónicas; encabezaba la lista impresa el gran maestre Carlos
Soublette, acompañado de Diego Bautista Urbaneja y Tomás J. Sanabria; seguían el secretario, José
Ignacio Chaquert, el gran orador, Pedro Núñez de Cáceres, el vigilante José María Lovera, el tesorero
J. Theodor, el guardasellos Felipe Esteves,
los maestros de ceremonias Roberto Basalo y José de Austria, el
hospitalario José Manuel Morales y los expertos Juan José Conde, Esteban Escobar, Gerónimo Pompa y José María
de las Llamozas; el impresor, también masón, era George Corser. En 1843, la
Gran Logia de Venezuela reagrupaba los talleres Perfecta Armonía número 2
(Cumaná), Unanimidad número 3 (La
Guaira), La Unión número 5 (Caracas), Concordia número 6 (Caracas), Libertad
número 11 (Puerto Cabello), Unión Filantrópica número 12 (Coro), Concordia
número 13 (Valencia), Regeneración número 15 (Maracaibo), América número 17
(Caracas), Restauración número 23 (Río Chico), Caracas Madre número 24 (San
Fernando de Apure), Tolerancia número 25 (San Felipe), Aurora de Petare número
26 (Petare), La Paz número 27 (Valencia), Unión de Baúl número 28 (El Baúl),
Independencia número 30 (Puerto Cabello) y Victoria número 31 (Nirgua). En 1847
se produjo una escisión en la masonería venezolana, al ser creado un Gran
Oriente disidente. Puesto que muchos miembros de la élite pertenecían a la
masonería, los enfrentamientos políticos repercutían en el seno de esa
institución; además de Páez y Soublette, fueron también masones el
general Santiago Mariño(Cargo de Gran Comendador 1849 1850) y los presidentes José Tadeo y
José Gregorio Monagas. Por otra parte, desde mediados del siglo XIX el
progresivo debilitamiento en Venezuela del poder temporal de la Iglesia
católica y la creciente, aunque no muy intensa, secularización de la sociedad
venezolana permitieron un mayor desarrollo de las actividades públicas de la
masonería, si bien las sesiones o «tenidas» de las logias conservaban su
carácter secreto, reservadas a los
iniciados. Empezaron a ser edificados templos masónicos que ostentaban en la
fachada los símbolos de la orden, como el de La Guaira, inaugurado en 1853. El
joven Antonio Guzmán Blanco pronunció
uno de sus primeros discursos en las exequias masónicas del general Santiago Mariño,
fallecido en 1854. En 1861 se reimprimió en Caracas el Diccionario masónico
razonado. Todo esto no significaba que la oposición de la Iglesia hubiese
cesado: en 1863, cuando José Félix Blanco (Ocupó el cargo de Gran Comendador
1850 1851 obtuvo del papa Pío IX la rehabilitación como sacerdote, una de las
condiciones que se le impusieron fue la de abjurar públicamente de la
masonería. Después de terminada la Guerra Federal se produjo la reunificación
de los 2 grandes sectores de la masonería (cuando gobernaba otro presidente
perteneciente a ésta, el mariscal Juan Crisóstomo Falcón), el 30 de abril de
1865, adoptando el nombre de Gran Oriente Nacional de Venezuela y bajo la Gran
Maestría de Ramón Díaz; este Gran Oriente comprendía una Gran Logia, un Gran
Capítulo, un Gran Consistorio y un Supremo Consejo. Desde 1863, un grupo de
masones de la logia Esperanza de Caracas, entre quienes figuraban Isaac Pardo y
Casiano(Casimiro) Hernández, había
constituido la Sociedad del Templo Masónico y empezaron a recabar dinero y a
adquirir lotes de terreno, a fin de edificarlo, entre las esquinas de Jesuitas
y Maturín; la primera piedra fue colocada en septiembre de 1864, con discursos
de Fernando Arvelo (Ocupó el cargo de Gran Maestro para el período 1869 1873) y
de Pardo( Isaac J. ocupó el cargo de Venerable Maestro durante el primer período
de la fundación de la logia Esperanza N 37 de Caracas 1853 1854) ; como el acto
fue público, el segundo de esos oradores se valió de la oportunidad para
exponer los postulados y objetivos de la institución a la cual pertenecía; los
trabajos se prosiguieron durante los años siguientes. Durante el régimen de
Antonio Guzmán Blanco (1870-1887), la
masonería se fortaleció y se extendió en Venezuela; con el apoyo decisivo de
ese presidente fue concluida la construcción del templo masónico de Caracas,
inaugurado por él el 27 de abril de 1876. Las logias lo declararon «Gran
Protector de la Institución Masónica en Venezuela», y como tal tuvo que
enfrentar el cisma que se produjo en 1882 y que quedó resuelto en 1884. A fines
de 1882 componían la masonería venezolana, según las denominaciones de la
época, un Superior Consejo del Grado 33, con 48 miembros; un Gran Consistorio
con 54 príncipes; un Consejo de Caballeros Kadosch con 88 miembros; un Soberano
Consejo con 40 príncipes rosacruces; una Gran Logia con 60 hermanos; y 750
masones regulares pertenecientes a 19 logias simbólicas. Varios de los
presidentes de la República que sucedieron a Guzmán Blanco hasta fines del siglo, como Raimundo
Andueza Palacio(Ocupó el cargo de Gran Comendador 1885 1888) y Joaquín Crespo
(Ocupó el Cargo de Gran Comendador 1894 1898), pertenecían también a la
masonería. Con la llegada de Cipriano Castro al poder en 1899 ésta perdió gran
parte de su influencia en las altas esferas del Estado, aunque el presidente
hizo restaurar en 1904 el templo de Caracas, que había sido afectado por el terremoto
de 1900. «Las logias, -escribe el historiador Hello Castellón-, dejaron de ser
puntos de atracción social y política». La misma situación prevaleció durante
el régimen de Juan Vicente Gómez quien, sin perseguir a la masonería como
institución, tampoco la favoreció. El 18 de agosto de 1916 el Gran Oriente
Nacional de Venezuela se disolvió dando nacimiento a dos organizaciones
diferentes: el Supremo Consejo 33 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado y la Gran
Logia de los Estados Unidos de Venezuela. Todavía hubo nuevas escisiones; en
1919 una Gran Logia Soberana de Puerto Cabello se constituía a partir de 7
logias de las regiones al norte del Orinoco; este cuerpo que todavía subsiste,
se dividió a su vez en 1920, al crearse la Gran Logia Simbólica de Oriente, que
se ubicó en Ciudad Bolívar y duró hasta 1923, controlando las zonas sur del
Orinoco y los estados orientales. Finalmente, aquellos masones que no habían
aceptado la disolución del Gran Oriente Nacional de Venezuela lo
reconstituyeron alrededor de 8 talleres, entre ellos Regeneradores de
Maracaibo. La Gran Logia de los Estados Unidos de Venezuela contaba 32 logias
en 1932, y 37 en 1947; en 1952 reagrupaba 77 logias y 5 triángulos, de las que 15 logias estaban en Caracas. Por
su parte 2 logias tenían sus sedes en las Antillas Holandesas: La Acacia número
68 (Curazao) e Hiram (Aruba). En agosto de 1956, una convención celebrada en el
templo de Caracas, con representantes de 72 logias, aprobó una constitución
destinada a promover la unidad, a la cual se adhirieron luego otras 28; pero en
octubre de 1957 surgieron nuevas discrepancias que impidieron un total acuerdo.
En septiembre de 1984, según datos de Hello Castellón «...la confederación
masónica venezolana llegó [...] a la cifra de 107 logias activas...» La Gran
Logia de la República de Venezuela sostiene relaciones con todos las Grandes
Logias regulares del mundo y es miembro de la Confederación Masónica. El único
presidente de la República durante el siglo XX de quien se sabe que perteneció
a la masonería fue Raúl Leoni. J.A.F.B.
BIBLIOGRAFÍA: Anotaciones históricas sobre
la masonería en Carúpano desde 1814 hasta 1918. México: Editorial Menphis,
1962; AZANCOT, MOISÉS H. Polémica masónica-religiosa. Maracaibo: Imprenta
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Nacional de Artes Gráficas, 1970. 2 v.;
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1985; FERRER BENIMELI, JOSÉ A. Los archivo secretos del Vaticano y la
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de la masonería: introducción histórica: confrontación con la Iglesia. Caracas:
Universidad Católica Andrés Bello, 1974; --. Masonería e Inquisición en Latinoamérica
en el siglo XVIII: estudio histórico. Caracas: Universidad Católica Andrés
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Ferrer Benimelli José Antonio (1988) “Masonería”
en: Diccionario
de Historia de Venezuela, Caracas, Fundación Polar, vlo 2 ,(ISBN-199806100166)
3 Vols 26 cm
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