viernes, 14 de diciembre de 2012

martes, 6 de noviembre de 2012

CONSTITUCION DE LOS DIFERENTES CUERPOS MASONICOS AL COMENZAR LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX. Eloy Reverón

La masonería es, en esencia, una fraternidad; sus miembros son recibidos mediante un ritual de iniciación que contempla un juramento solemne: guardar silencio en relación a los detalles de todo lo ocurrido durante la ceremonia. Sus principios fundamentales han sido expresados en las diferentes Constituciones Masónicas, impresas desde 1847. Destacamos el hecho de que decía dedicarse al "Estudio de la Ciencia y la práctica de la virtud".

Cuarto de Reflexiones
Podemos volver sobre otras acepciones de la palabra masonería; en el sentido genérico, que acusa la reunión de siete o más hermanos con objetivos definidos en logia; ésta ha sido confundida con otras fraternidades y sobre todo con logias políticas, fraternidades iniciáticas, hermetistas y rosacruces. La masonería que rinde culto al Gran Arquitecto del Universo, es la degeneración, o continuación especulativo filosófica de los gremios de constructores de catedrales, quienes para sobrevivir a la decadencia, decidieron aceptar candidatos de otras profesiones, hasta definirse como la masonería especulativa del rito Escocés Antiguo y Aceptado. 
Su organización institucional se inicia al finalizar la guerra local de Independencia. A partir de 1823, las logias de Barcelona, Cumaná y Valencia, solicitan cartas patentes a la logia Amistad de Maryland, EE.UU. Pero la unidad masónica no superó la crisis conocida como "la Cosiata", menos al decreto de proscripción de las " sociedades secretas, sea cual sea su denominación", firmado por el Libertador, varias semanas antes de sobrevivir al atentado perpetrado contra su persona en Bogotá, en 1828. Nos ocupamos en esta oportunidad de la masonería de la generación que relevó a los próceres de la Guerra de Independencia. La masonería que se organizó después de la "Revolución de 1853". 

Durante el período que señalamos, su organización estuvo regida por la constitución masónica de 1856, de cuyo estudio resumimos la estructura esencial de los cuerpos que la integraron (Constitución Masónica de 1856, 16 pp.).
La masonería venezolana había funcionado sin un órgano regulador que centralizara y coordinara sus actividades desde la derogación de la Constitución de 1847. Sabemos que fue derogada en 1851 por disposición el Supremo Consejo, pero no hemos encontrado documentos de ese cuerpo que mencione causas.
La Constitución Masónica dada  el 25 de mayo de 1856, por el Ser:. Gran Maest:. Casimiro Hernández, G:. 33 y firmada por el G:.Sec:. (Ibid., p1.) define a la masonería como la asociación civil de la moral, la virtud y la protección mutua que estudia todo lo que conduzca a la perfección humana sin injerencia en los asuntos políticos o religiosos. Reconoce al Gran Oriente Nacional como suprema autoridad masónica regular del territorio venezolano, abarcando hasta aquellas naciones donde no existía una Gran Logia Regular. No señala como divisa principios de libertad, igualdad y fraternidad como las constituciones del siglo XX.
En la Constitución de 1847, Artículo 11 del Título II del Orden Simbólico (" Constitución Masónica de 1847 " en: Instrucción del Orden Franc masónico,  1851, p. 143.) señala que la Gran Logia estaba constituida por todos los hermanos que poseían regularmente los grados administrativos 31, 32, y 33, en calidad de miembros natos, y de dos diputados que nombrará cada logia. En el mismo Título, el mismo artículo, pero en el año 1856 la Gran Logia estaba constituida por los diputados que nombrasen todas las logias, cuatro por cada una. Excluyeron del control del orden simbólico a la vieja generación de masones, los más antiguos, aquellos que ostentaban los grados administrativos (Constitución Masónica, 1856, p. 3.).
Santo Santorum
Durante el desarrollo de esta idea podremos conocer los diferentes cuerpos logiales, sus diferentes niveles,  jerarquías y, funciones. Por cuestiones de tiempo y de espacio, no estamos en condiciones, ni de hacer un seguimiento o una reseña biográfica de cada masón y de su proyección hacia la vida nacional durante el período que estudiamos. Llegamos a una fase inicial del conocimiento de la masonería, centramos nuestra atención hacia el sector conocido como Masonería Simbólica, que es el cuerpo al que perteneció la documentación que estudiamos, la Logia Esperanza N 37 de Caracas, la cual permaneció bajo la correspondencia del Gran Oriente Nacional desde su fundación. Nuestras apreciaciones serán cuantitativas, y definimos sus funciones a través de las regulaciones contempladas en la Constitución masónica de 1856.
Sus miembros eran admitidos por iniciación o por filiación al cuerpo simbólico; de allí podían pasar a los otros cuerpos, después de aprobar los tres primeros grados. Para ser miembro de la masonería, debían tener una edad mínima de 21 años, y 18 para los hijos de los masones, previa la observación de un reglamento especial. Admitía sólo aquéllos que reconocían la existencia de un ser supremo, sabían leer y escribir,  ejercían  una  profesión honrosa en la sociedad civil y no haber sido condenados por delitos comunes. Era indispensable vivir sometido a las leyes del país: obedecer y cumplir fielmente la Constitución, Estatutos Generales, Reglamentos y Resoluciones que emanasen del Gran Oriente Nacional, que representaba a los cuerpos que constituían la masonería de cada país. Estos requisitos estaban conformes con los principios básicos de la masonería universal definidos por las normas heredadas de los masones operativos, antiguos constructores de las catedrales góticas y que son conocidos por los masones como los LANDMARCKS. En la actualidad, la Gran Logia asimila las funciones del Gran Oriente con relación al cuerpo simbólico.
Archivo Secreto
En la logia simbólica se reúne la masonería de los tres primeros grados; el aprendiz que labra su piedra bruta con el cincel y el martillo; este grado supone un trabajo intenso sobre la personalidad, con la inteligencia y la voluntad que son los atributos del cincel y el martillo. Para poner en práctica ese trabajo sobre la personalidad, cuenta el masón  con las interrelaciones fraternales que se comparten en los trabajos de los talleres de la orden. Si logra vencer sus propias pasiones, su mecanicidad, vencer sus hábitos para establecer una nueva autodisciplina y una sinceridad de propósitos, podrá ver como en un espejo, la propia vanidad. El aprendiz que no logra internalizar esta idea inicial, pierde su tiempo dentro de la institución, querrá apresuradamente recibir todos los grados lo antes posible para culminar su "carrera masónica" repleto de medallas y rodeado de diplomas, de los cuales él solo guarda su propio secreto, que la masonería no tiene ningún secreto para él porque guarda muy bien la confidencia de no ha entendido el secreto. La vanidad vuelve a vendar los ojos del aprendiz y sigue aprendiz por el resto de su vida; el que logró internalizar el simbolismo del labrado con la fuerza y la voluntad del martillo, junto a la inteligencia conductora del cincel hasta obtener la piedra cúbica, se colocará junto a los demás compañeros para participar en una obra colectiva, unirse fraternalmente a un grupo de operarios hasta alcanzar el objetivo, la construcción del templo interno.
Hemos observado en los discursos masónicos el ingenuo fervor religioso de la época que exaltaba las obras filantrópicas, la observancia de la moral y la práctica de la virtud a través del ejercicio de la caridad y de una conducta impecable.
Estos son algunos objetivos inmediatos que propone la masonería de los rituales y catecismos del siglo XIX que hemos podido consultar. ¿ Pudo alcanzarlos ?. El ejercicio de la libertad a través de la posibilidad del cultivo de la razón, propuso la instrucción pública gratuita, porque sostiene que la libertad se practica esencialmente mediante el ejercicio del pensamiento para alcanzar el conocimiento de un arte, habilidad u oficio que le permita participar productivamente en la sociedad civil. 

Dudamos que los masones del siglo XIX hubiesen practicado 

ejercicios de tallado de la piedra bruta tal como nosotros lo 

concebimos, cuando observamos los expedientes de algunos

hermanos que se iniciaron y alcanzaron el grado de maestro en 

menos de un año, recibiendo durante el mismo día incluso, el de 

compañero y maestro por motivos electorales. 
                               
Soldado de 1880
La masonería que estudiamos estaba influenciada por la política y las luchas sociales por la igualdad de derechos. Al comenzar la segunda mitad del siglo XIX la encontramos corroída y dividida; con el ímpetu de las nuevas generaciones la observamos fortificarse y unirse para crecer hasta ponerse al servicio de la política y decaer al declinar la figura de su protector. En esta parte de nuestra exposición, llegamos hasta la exaltación de la figura política del Ilustre Americano. En relación a los H:.H:. Antonio Leocadio Guzmán y a Antonio Guzmán Blanco, decidimos estudiarlos por separado, porque estas notables figuras de nuestra historia decimonónica no figuran con apreciada notoriedad, durante los años que tratamos de "enfocar" mediante la presentación de esta investigación, además merecen un tratamiento más minucioso.
Mediante las listas podremos observar parte de ese universo masónico que hemos podido reconstruir utilizando documentos originales de la Orden, los primeros rudimentos para obtener una panorámica de la organización masónica y de su distribución a lo largo del territorio de la Venezuela de mediados del siglo XIX.
El detalle más importante que no podemos dejar de mencionar, se refiere a la pregunta, ¿quiénes eran estos señores ?, ¿para qué fines les fue útil construir una red,  organizada y comunicada?. Sabemos que hombres notables, pertenecientes a dos sectores de la clase dominante, se iniciaron en esta organización, pero sólo un seguimiento completo de cada uno de ellos, como el que adelantamos para un libro en preparación: La Logia Esperanza de ayer y de hoy, nos permitirá evaluar el papel de la institución dentro de la evolución de nuestra sociedad, observada dentro un contexto histórico más específico y mejor elaborado.
 Para 1855 - 1859 existe testimonio de la existencia de las siguientes logias, con datos elaborados en la Colección de cuadros Logiales, I:.V:.E:.M:.: :

Protectora de las Virtudes N 1 de Barcelona con 43 miembros; Perfecta Armonía N 2 de Cumaná con 44 miembros; Unanimidad N 3 de La Guaira con 77 miembros; Libertad (1857) N 11 de P.Cabello con 61 miembros; Regeneradores N 15 de Maracaibo con 54 miembros; Esperanza N 37 de Caracas con 77; Constancia (1859) N 42 de Cura con 40; La Estabilidad (1857) N 42 de Caracas con 44 miembros; Porvenir(1856) N 43 de Caracas con 26 meimbros que suman un total                                                                     de 466 masones.
Nueve logias con cuatrocientos sesenta y seis miembros, un promedio de 51 hermanos por logia. Sólo en 1855 contamos cinco logias con trescientotreinta y cinco miembros, un promedio de 67 por logia.
Pensamos en la posibilidad de la existencia de muchas logias más, las hemos visto en fuentes bibliográficas, pero tomamos sólo en cuenta aquellos testimonios que nos fue posible verificar su autenticidad por provenir de fuentes originales cuya veracidad nos consta.
Debemos agregar que de esos altos porcentajes de hermanos por logia se deshacen cuando los confrontamos con las firmas al pie de las actas de asistencia a las tenidas masónicas. Por ahora sólo adelantaremos ese dato porque los estudios porcentuales comenzaron a ingresarse en la base de datos al momento de enviar este trabajo a impresión. 
Por ahora, nos interesa dejar sentada la base para luego observar a fin de cuantificar,  las cifras porcentuales  resultado de la población masónica con los aproximados de población. El estudio e investigación biográfica de cada personaje, en muchos casos notables dentro del campo político, militar, comercial, intelectual, artístico y profesional.
La publicación de los cuadros logiales de be ser acompañada de los comentarios que proporcione la investigación que se le abra a cada expediente; para eso es necesario un estudio paralelo al que ahora presentamos.
En el Archivo de la logia Esperanza N 37, encontramos una hoja suelta. La hoja está fechada en el Or:. Caracas, 23 diciembre de 1855 E:.V:. y firmada por el Secretario, Jesús María Rosales.
Esta hoja no certifica que esas eran las logias que estaban en funcionamiento ni nos indica la cantidad de masones que había, pero acusa el conocimiento de la existencia de 20 logias, incluyendo a las separadas que funcionaban en Caracas. Uno de esos cuatro archivos que se logre salvar para la historia de la masonería,  constituiría una ventana para reconstruir un elevado porcentaje del archivo de la Gran Logia y del grupo de la otra obediencia. Información de esencial importancia para el conocimiento de nuestro pasado masónico. Veámosla en la página siguiente: 


CUADRO DE LAS RR:. LL:. DE LA CORRESPONDENCIA

 CON LA R:. L:. ESPERANZA OBEDIENTES AL 

GR:.OR:.NAC:.



Protectora de las Virtudes Número  1 Barcelona
Perfecta Armonía Número  2 Cumaná
Unanimidad Número  3 La Guaira
Libertad Número 11 Pto.Cabello
Regeneradores Número 15 Maracaibo
Victoria Número 19 Curiepe
Restauración N Número 23 Río Chico
Aurora Número 26 Petare
Victoria Número 31 Nirgua
Justicia Número 36 Maracay
Esperanza Número 37 Caracas
Victoria Número 38 La Victoria
Filantropía Número 39 Guarenas
Prudencia Número 40 Caracas
Amistad Número 41 Montalbán
Constancia Número 42 Cura
Porvenir Número 43 Caracas


DE OTRA OBEDIENCIA (Supremo Consejo)

Fraternidad Número  4 Caracas
Caridad Número 32 Caracas
Lealtad Número 33 Caracas
Fe Número 35 Caracas

Aprovechamos la oportunidad para señalar la importancia que tiene para el estudio  de la historia de la masonería, la apertura de los archivos de la Logia Esperanza, a la investigación histórica especializada. La práctica de la virtud masónica no podía permanecer en contradicción con sus pregonados principios.
La excusa del secreto masónico carece de vigencia y de sentido. Menos aún de un secreto masónico que han demostrado desconocer los opositores del traslado de los documentos históricos, guardados en un compartimiento discreto, tras las paredes de la cámara donde funciona la logia Esperanza, por más de cientocuarenta años, y destinados a podrirse en la humedad. Ahora están en manos de profesionales especialistas de la conservación de papeles antiguos e incunables de la Sección de Libros Raros y Manuscritos de la Biblioteca Nacional donde reciben el trato adecuado a su condición de documentos históricos. Fue lamentable cuando visité una logia de la provincia, se me acercaran hermanos preocupados por la colocación de los papeles históricos de la logia Esperanza en la Biblioteca Nacional; más lamentable que partidarios de la no reelección a Gran Maestro, manipularan esta información para fines electoreros. La respuesta que di a uno de estos hermanos preocupados por el destino de estos documentos masónicos, fue que la situación era similar a la del hijo que dejara morir a su mamá, antes de permitir que el doctor le examinara las partes íntimas para curarla. Por eso también el título de Masonería Desnuda, pero aunque fuese desnudada, el secreto de la Orden estaría siempre seguro ..., pues la masonería es un secreto sólo en cuanto se trata de su esoterismo y tiene autonomía sólo en cuanto se trata de su administración, pero más allá de todo esto, hay una misión humanitaria que todos los masones conocen: la práctica de las buenas obras, el  estudio de la moral universal, el análisis de las ciencias y de las artes, y la práctica de todas las virtudes(...) En realidad, debemos ser la inspiración, la salvaguarda de la soberanía social en el más grandioso sentido humano." ( El Libro Negro de la Franmasonería, pp. 48-49). Si esto es tal como lo señala de la Ferriere, es una contradicción negar el estudio sistemático de los papeles del pasado masónico. Sería negar de dónde venimos, para ignorar dónde estamos y a dónde vamos.
Por ahora contamos con una colección parcial que nos habla del año de 1867, de donde pudimos contar 28 logias.
Tenemos 28 logias en 1867, contamos mil novecientos ventitrés miembros, un promedio de 68 masones  por logia.
En 1867 habían transcurrido dos años desde el acuerdo de unidad masónica. Apenas pudimos completar el censo de poco menos de la tercera parte de las logias, pero durante el período comprendido entre 1855 y 1867. Los cuales suman un total de 1923 masones. Una cifra considerable si se toma en cuenta la población total del país. 
Los presentamos en las siguiente página.
   Logias de Venezuela 1867

Protectora de las Virtudes 1 Barcelona  41 miembros
Perfecta Armonía 2 Cumaná 96 miembros
Unanimidad 3 La Guaira 94 miembros
Fraternidad 4 Caracas 123 miembros
Libertad 11 Pto.Cabello 53 miembros
Regeneradores 15 Maracaibo         70 miembros
Alianza 31 Valencia 195 miembros
Asilo de la Paz 34 C. Bolívar 45 miembros
Fe 35 Caracas 85 miembros
Esperanza 37 Caracas 132 miembros
Victoria 38 La Victoria 55 miembros
Tolerancia 38 San Felipe 59 miembros
Prudencia 40 Caracas 91 miembros
Porvenir  (1866) 43 Caracas 58 miembros
Unión Fraternal (1865) 44 Coro 58 miembros
Estrella del Guárico 44 Calabozo 46 miembros
Armonía 46 San Felipe 53 miembros
Unión Fraternal 47 Caracas 64 miembros
Estabilidad 48 Caracas 59 miembros
Candor 48 SFernando 14 miembros
Virtud Premiada 49 Carúpano 42 miembros
Unión Porteña 50 PCabello 82 miembros
Independencia 53 P. Cabello 57 miembros
Caridad 54 Caracas 78 miembros
Estrella de Occidente 55 BQTO  62 miembros
Estrella de Paria 56 Río Caribe        42 miembros
Bella Altagracia 58 Cumaná 40 miembros
Historiador Eloy Reverón durante entrevista
para la TV Argentina 27 02 2012
Filantropía    6    La Vela 29 miembros. Todo esto suma la cantidad de 1718 masones a mediados del siglo XIX, después de la fusión masónica.El Gran Oriente Nacional estaba formado por la reunión de los tres órdenes bajo la presidencia del Serenísimo Gran Maestro; el Orden Simbólico, el Perfecto y el Orden Filosófico.
 La función del Gran Oriente era vigilar la observancia de la Constitución, su facultad era aprobar o desaprobar los estatutos y reglamentos expedidos por los Altos Cuerpos Masónicos cuando no fuesen cónsonos con los principios establecidos y jurados en la Constitución. Dirigía las relaciones masónicas internacionales y tenía facultades para dictar medidas generales, con juicio propio, para bien y conservación de la masonería en Venezuela. En la Constitución de 1856, este Cuerpo Masónico cambió, porque en la Constitución Masónica de 1847, el Supremo Consejo tenía entre sus atribuciones supervigilar por medio de sus miembros, o por el de los demás II:.HH:. del Orden Administrativo, los trabajos de todos los talleres de la dependencia del Gran Oriente, en el modo y término que lo dicten los Estatutos Generales, convocar al Gran Oriente, expedir resoluciones. La Constitución de 1856 no le otorgó estos privilegios al Supremo Consejo sobre el Gran Oriente. 
Por ahora, sólo dejaremos expresado que fue el Supremo Consejo quien derogó la Constitución de 1847, pero en la de 1856, perdió las últimas facultades que señalamos.
Después del cisma de 1851  existía un segundo grupo del Orden Simbólico que se había mantenido bajo la obediencia del Supremo Consejo de Grandes Inspectores de la Orden, éste esperaba que el Supremo Consejo aprobara una nueva constitución, después de haber derogado la dictada en agosto de 1847, que incluía a todos los hermanos que ostentaran grados administrativos. Con la  derogación de esta Constitución  que se oficializó en junio de 1851, y al promulgar la de 1856, quedaban excluidos del Gran Oriente Nacional  los miembros antiguos de la Orden que no fuesen reelectos. La generación de los próceres iba quedando atrás.
Existió otro grupo, que según los testimonios del sector regido por la Gran Logia, se mantuvo fiel a las arbitrariedades del Supremo Consejo de Grandes Inspectores del Grado 33. Estas arbitrariedades consistieron en derogar la Constitución y pretender hacer vitalicios sus cargos en el poder judicial de la orden. Durante el lapso (1851-1865) el Orden Simbólico estuvo dividido en dos grupos; el primero, bajo los auspicios de la Gran Logia; el segundo, bajo los auspicios del Supremo Consejo. Es importante tener en cuenta estos detalles organizacionales a la hora de encontrar un documento masónico del período, porque existían  dos masonerías no definidas a simple vista.
El primer cuerpo masónico, conocido como Orden Simbólico, estaba formado por todas las logias, que funcionaban como un ayuntamiento, compuesto por un presidente, conocido como Venerable Maestro, dos guías instructores para los grupos de Aprendices y Compañeros, identificados como Primero y Segundo Vigilante. Abrían y cerraban los debates, conjuntamente con el V:.M:. durante las tenidas y comunicaban las solicitudes de palabra, que mediante señas convenidas, le solicitan los "obreros" desde las respectivas columnas. Aparte de estos tres oficiales, que debían tener el grado de maestros, formaban la logia: un secretario, un orador, un maestro de ceremonias, dos guarda templo, un hospitalario, un experto, dos diáconos y los demás miembros. Todo este componente humano integraba una logia simbólica. Los miembros eran elegidos anualmente, así como los dos representantes ante la Gran Logia, que se reunía como un parlamento en representación de los cuerpos o logias que la constituían, a través de sus representantes.  
El Orden Simbólico estaba formado por todas las logias que reunían a los hermanos que ostentaban los tres primeros grados y están representadas en un parlamento o gran reunión semestral de los dos representantes que enviaba cada logia al parlamento masónico, conocido como Gran Logia.
brados por el Supremo Consejo de Grandes Inspectores con carácter de Las funciones de la Gran Logia eran las de un organismo rector y coordinador de las actividades de las logias. Expedía cartas patentes, estatutos, reglamentos y resoluciones. Revisaba las liturgias de los tres primeros grados que constituyen el Orden Simbólico y mantenía las relaciones internacionales con las Grandes Logias de otros países. Representaba el poder legislativo con facultad para nombrar comisiones para la realización de la "acción masónica", discutir la constitución y dictar decretos.
El Orden Perfecto estaba compuesto por todos los Capítulos y Cámaras subalternas establecidas bajo la dependencia del Gran Oriente Nacional y el Soberano Capítulo, integrado por todos los Capítulos. Los grados capitulares comenzaban en el cuarto grado y terminaban en el treinta.
El Orden Filosófico estaba formado por las agrupaciones bajo la dependencia del Soberano Gran Consistorio, compuesto por todos aquellos que ostentaran el grado treinta y dos, y diecinueve hermanos del grado treinta y tres, nombrados por el Supremo Consejo de Grandes Inspectores con carácter de diputados. El Soberano Gran Consistorio funcionaba como órgano rector del Orden Filosófico, expedía estatutos y reglamentos de los cuerpos filosóficos y los administrativos. Se encargaba de revisar las liturgias y resolver las consultas que sobre enseñanza y disciplina dirigieran la Gran Logia, el Gran Capítulo y los cuerpos de la dependencia.
El Supremo Consejo o cuerpo de la Alta Masonería constituido por los inscritos en el Gran Cuadro de los que alcanzaron el grado 33.
Desempeñaba la función de Supremo Tribunal de apelaciones, y mediante un reglamento  interno, señalaba los funcionarios que debían tener, los cuales debían ser reemplazados cada tres años por medio de elecciones. Reunía las diputaciones  que formaban el Gran Consistorio.
Los Tribunales Masónicos estaban encargados de llevar las causas masónicas que contemplaban  su primera instancia en los cuerpos respectivos por medio de los jurados; en segunda instancia por el Supremo Consejo de Grandes Inspectores. 

El Tribunal de los Grandes Inquisidores Comendadores estaba compuesto por todos los hermanos del grado 31 y 32, quienes cada año elegían e instalaban un tribunal de cinco jueces, pero era al Gran Oriente a quien le correspondía dictar las reglas que debían observar los tribunales en el  procedimiento, aunque los tribunales formaban sus reglamentos internos. En 1847, este tribunal no estaba tan bien definido por la Constitución. Podemos agregar que se reunía cada cuatro años para realizar elecciones, y de manera ordinaria, dos veces al año, aunque podía convocar en caso de emergencia. 

Eloy E Reverón García(1994). MASONERIA DESNUDA (Los masones ante la historia ), Caracas, Instituto Venezolano de Estudios Masónicos (IVEM), pp 25 - 40 ISBN 980-07-1885-0

 erivem@gmail.com 







 



viernes, 13 de enero de 2012

Historia de la la Masonería en Venezuela por Eloy Reverón


La raíz histórica y primigenia de la masonería venezolana data de 1808. Así lo revelan investigaciones históricas realizadas por el historiador Eloy Reverón en 1988. Según los masones venezolanos del siglo XIX, tal es el caso de José de Jesús Castro, quien tradujo e imprimió en su imprenta la Pintoresca Historia de la Masonería y las Sociedades Secretas, de H.B.T. Clavel, en una nota del traductor, señala que "desde su llegada a Venezuela, en 1808, la masonería venezolana... (Enrique García)


La primera advertencia es que no existido y existe una sola masonería. Comenzaremos por la mazonería con z referida a los alarifes u obreros del templo. Están las catedrales envueltas en un aire de misterio, símbolos alquímicos en su derredor, algo así como que unos obreros picapedreros cubiertos y celosos de su secreto profesional pero que poco nos hablan de arquitectos con nombre y apellido. Lo que predomina popularmente es el anonimato donde un sector de lo que se constituye como clase burguesa encuentra un lugar de adscripción. 


El nombre de César Cesariano o de Stornalocho son nombres concretos e históricos de arquitectos diseñadores de catedrales. Hago mención a ellos porque la tradición masónica supone que un día a alguien se le ocurrió descifrar o tratar de entender la simbología alquímica expresada en algunos detalles del arte real, y entra en los grandes misterios de la vida y la muerte dentro de una nube de misterio. Un misterio envuelto en el anonimato.

Cuando la Masonería llegó a reunirse en locales visibles, identificados con sus símbolos comenzó a tener enemigos visibles también. Pero entre los enemigos que penetraron los templos, estaban aquellos que inventaron teorías conspirativas para vincular a los "obreros de la Paz" con actos de desobediencia al poder establecido y otro tipo de asuntos que desviaran la atención de los verdaderos motivos que llevaban a aquellos personajes a reunirse en logias. Existe la creencia de que los únicos que se han reunido en logias son los masones, y que los únicos masones que existen son los que se muestran como herederos de una tradición.

La masonería inglesa, por ejemplo se consideró heredera de las guildas de constructores del gótico flamígero. Llegó un momento que se impuso el principio masónico del estudio de la ciencia y la práctica de la virtud, cuando después de investigación seria y prolongada, llegaron a la conclusión de que no existía continuidad con aquellos mazones operativos y los de la creación de la gran logia de Inglaterra en 1717.

Existe la masonería con s, una suerte de masonería especulativa y de un gremio de Francmasones, quienes a través de una serie de signos señales y tocamientos, se hacían reconocer, no solo como obreros con su grado de instrucción, sino que con el deletreo de la palabra de pase, certificaba su asistencia los días de salario a la hora de cobrar. La masonería moderna se autoreconoció como heredera de aquellas guildas de constructores.
Encontramos posiciones diferentes sobre la necesidad de identificarse como constructor a la hora de salir a trabajar en otra construcción. Esa idea había sido la más difundida, pero salieron al paso otras opiniones que contemplan la lentitud con la que fueron levantadas estas obras. Ellos argumentan que se pasaba una vida trabajando en alguna catedral, vale decir, que los viajes no eran tan frecuentes. Estos últimos son los partidarios de los orígenes templarios de la masonería.   
Para efectos de nuestro estudio hablaremos de Franc masonería para diferenciarlos de las otras masonerías irregulares, o dedicadas a asuntos ajenos al espíritu que proclaman los francmasones o masones modernos.


Si los escritores a quienes les ha dado por escribir cuentos históricos  sobre el tema hubieran considerado estas palabras de Henry Clausen, erudito masónico estadounidense, se aclararía un poco el enredo en que se meten. Este caballero con ese quepis tan pintoresco condensa con las palabras que seleccionamos de su discurso, la guía básica para seguir el tema. Él es el intérprete y autor de un libro que resume la obra de Albert Pike, considerado como el Papa de la masonería estadounidense. Este sistema de moral basado en la interpretación de símbolos al cual define como masonería moderna se hace más elocuente a la hora de confrontarlo con la realidad concreta de que la masonería moderna se organizó, y luego de una investigación histórica en la eségesis de los textos bíblicos y leyendas religiosas, encontraron las enseñanzas masónicas.

Tomamos nota de la moral como reflexión filosófica, un sistema ético velado en símbolos cuyas enseñanzas fueron tomadas de la historia por un grupo de caballeros reunidos en logias. Actuaron como historiadores. ¿Sucedió de igual manera con otros grupos francmasónicos? Esperemos al capítulo de la masonería estadounidense para llegar hasta allí. Por ahora nos queda tomar nota de otro asunto primordial: cada masonería genera su propio origen. Es la construcción de un ideario, de una historia primordial traída de la necesidad de adscripción a un colectivo determinado.


Este detalle de tantos orígenes de algo que parecería único, que se muestra como una tradición, detrás de esta idea reposa un sentido, en la autoconstrucción. Cada masonería es un mundo. Debemos aprender a diferenciar para no caer en sandeces a la hora de escribir sobre el asunto. Nuestro seguimiento directo es con una masonería con la cual tomamos contacto directo por vía documental, no caer en las fantasías masónicas de ayer y de hoy. Hemos visto con verdadera condescendencia como jóvenes con formación universitaria han caído en las trampas de testimonios de religiosidad masónicas ajenos a la seriedad que exige la formación académica. Algo que he llamado "Galimatías de la historia" Pueden consultar la siguiente dirección  para mayores detalles:
 http://es.scribd.com/doc/108553684/Galimatias-de-la-Historia

Recuerdo unos artículos escritos por un francmasón que reconozco como tal, donde expresaba un punto de vista que reservaba a los francmasones la exclusividad de su condición, al hecho de reunirse en logias. Esto es otro elemento de confusión que debe considerar quien se tome en serio investigar sobre el asunto. Un ejemplo elocuente es la gráfica que presentamos a continuación.
Existe una teoría conspiradora que mete en el mismo saco a todos los que se reúnen en logias con objetivos variados. Por sus actos los reconoceréis. Pero existe una acción masónica conceptualizada para la historia. Lo hicimos en la Academia Nacional de la Historia cuando celebraba el VI Congreso Internacional de Historia en Caracas, 1988. Un trabajo colectivo proyectado hacia la sociedad pero, propuesto, acordado, aprobado en logia, en este caso en tenida masónica, o reunión realizada conforme a los rituales.  
     
Todo esto viene a colación por otro de los mitos más difundidos de manera coloquial. La masonería madrina de la independencia. Queda la pregunta ¿Un hecho tan sangriento y tan prolongado como la guerra de independencia una acción masónica? Eso lo debió haber inventado algún enemigo gratuito de la Orden, al menos en la época cuando tenía enemigos.
Desde mis primeros papeles escritos para el Instituto de Investigaciones Bolivarianos Bolivarium de la Universidad Simón Bolívar asumía como más acorde, al menos con la francmasonería que conocemos hoy, un proyecto como el de la pacificación, que utilizaran los medios y recursos masónicos para ponerle fin a la Guerra a muerte.

Estudios documentales y bibliográficos nos revelan que los masones venezolanos del siglo XIX vincularon la Orden al proceso de pacificación. Eso es natural porque aquel foco de violencia fue de dimensiones tan inimaginables para nosotros, que ellos que la vivían como un recuerdo, no le veían nada de sublime a la violencia sufrida. 

La historiografía trató de mitigar ese sentimiento colocando a un valor por encima de la vida, esa abstracción es la libertad. De allí surge otro valor que justificaba todo los sufrimientos y sacrificios padecidos, la Independencia una idea abstracta que solo existía en los libros de historia escritos para la clase neocolonial conservadora dominante. Más allá de la independencia historiográfica está una independencia o estado donde los vectores de las fuerzas de dominio colonial y neocolonial ya no operan porque han sido sustituidos o neutralizados con vectores de otras fuerzas liberadoras.

Es muy importante no perder de vista la pregunta: ¿Cuál Masonería? No sólo hay muchas masonerías, sino que cada una ha investigado sus enseñanzas en el pasado histórico, creando de esta manera, la versión que a cada uno grupo convino para los objetivos de su trabajo. Ingenuamente respondió un masón británico en una entrevista de televisión cuando le preguntaron sobre la invención de orígenes antiguos, respondió con una pregunta: ¿Quién va a inscribirse en una organización que nació ayer? 

Lo que queda claro es que la crisis de autoridad sufrida por la Corona Española en 1808, propició la apertura de relaciones comerciales con los británicos, estadounidenses y los holandeses de El Caribe Insular, que actuaban como agentes de las logias en los puertos. 

Es lógico que fuera más o menos en la misma época cuando se inicia la crisis de autoridad de la Corona española como consecuencia de la amenaza napoleónica. En esa época se acusa cierta apertura al comercio marítimo con las Antillas, las relaciones con los ingleses fluyen con cierta libertad. Las primeras logias registradas están ubicadas en los puertos.

Independencia como rito jurídico

La ilusión de una clase dominante, conservadora, aristocrática, colonialista y esclavista que durante la crisis de autoridad de su Rey, declaró la independencia como una necesidad de “conservarse á sí misma, para ventilar y conservar los derechos de su rey, y ofrecer un asilo a sus hermanos de Europa, contra los males que les  amenazaban (Acta de 5 de julio de 1811) 

El acto jurídico consolida una situación de facto: el Rey había declinado sus poderes al renunciar a sus derechos. La clase mantuana lo respaldaba a pesar de su actitud. Esperaba que todo volviera a la normalidad cuando Napoleón fuera controlado en sus ímpetus. Esperanza inútil que el sector más despierto de esa sociedad colonial tenía una idea más clara de el rumbo que había emprendido el mundo. Nadie mejor que Francisco de Miranda para percibir la realidad histórica. Su visión estratégica de la historia comprendía los posibles senderos por donde podrían desatarse los acontecimientos. Miranda observaba la historia con un sentido arácnido, su imaginación desplegaba en su mente los procesos históricos, el rumbo de las revoluciones, las negociaciones diplomáticas, los derroteros del arte y la cultura como un inmenso tejido de telaraña. Sus compatriotas se enredaban como insectos en cualquier coyuntura de la red. Historiadores posteriores suponían que por haber estado ausente, desconocía la idiosincrasia de las tropas que conduciría. Pocos han sabido interpretar el sentido de la palabra bochinche cuando la aplicó a la realidad histórica de la Primera República.
Miranda observó con la distancia debida la telaraña donde se enredaban aquellos provincianos, que muy poco habían cambiado los mantuanos que había dejado atrás hacía cuatro décadas cuando su padre y su cuñado decidieron financiar su viaje de estudios hacia el centro del mundo emergente. Aquel cerebro despierto que se vislumbraba. Allá tuvo contacto directo con la clase social a la que pertenecía, una burguesía comercial emergente que en su pequeña Caracas era atacada por la aristocracia criolla. Esa condición social y su dimensión histórica inspiró a los francmasones criollos del siglo XX, a encontrarlo como héroe mítico fundador de la Orden, no sólo en Venezuela. En realidad autores como Francisco Arráiz en 1816, a través de un panegírico publicado por la Academia Nacional de la Historia, cediendo a la tentación propuesta por Jules Mancini en su libro sobre Bolívar.


Con una formación y cultura asombrosa. Diplomático, Político y Militar, Miranda encandiló a los intelectuales vinculados a la Orden. Era el primer hombre Universal desprendido de nuestra nacionalidad. Miranda perteneció a un sector de la sociedad  que ofreció su proyecto alternativo contra el sistema colonial, esa era la causa esencial del rechazo social que sufrieron como clase emergente.




A la provinciana Caracas llegaron noticias de las actuaciones públicas de Miranda, banalizadas por la envidia, minimizadas por la ignorancia y el miedo. No sabemos hasta que punto sabían diferenciar a un Jacobino de un Girondino, de un masón o de un conspirador.
Los masones del siglo XIX no se ocuparon ni de Miranda ni de la Independencia. Eran temas que en aquellas mentes  conservadoras estaban vinculados a escenas de violencia, sangre y ruina. Ellos hablaron de una masonería pacifista que se abrazaba fraternalmente en Santa Ana de Trujillo para trazar el principio del fin de la Guerra a muerte como tan acertadamente llamara el historiador Juan Uslar Pietri al encuentro entre dos jefes militares que acordaron la Paz.



No podemos precisar hasta qué punto esta mitografía de Miranda masón se proyecta como una religión civil o como una visión religiosa de la ciudadanía. Miranda es el héroe cívico militar, unión que ya perfila en su manifiesto de Coro redactado en Londres en 1803 y distribuido en 1806. Desde la Academia de la Historia, se encargó Nicolás Navarro de dar a conocer las contradicciones en que caían los patriotas argentinos al interpretar en los escritos de Mancini, una masonería, que lo sería como organización conspirativa, o cualquier otra mafia, pero no como una rama de la francmasonería del Rito Escocés que durante la crisis de autoridad de Fernando VII, estaba en pañales.



Otro cultor de la literatura masónica que contribuye a fijar la creencia esencial de la masonería mirandiana es Benjamín Vicuña Mackenna (1831 1886)  En el campo de la historiografía se le critica por su exagerado patriotismo, el cual demuestra en su libro El álbum de la gloria de Chile. Homenaje al Ejército y Armada de Chile en la memoria de sus más ilustres marinos y soldados muertos por la patria en la Guerra del Pacífico en el cual intenta disimular las barbaridades que cometió el ejército chileno en la invasión al Perú.


Estos autores que ni siquiera podrían ser considerados por alguien que se precie de conocer algunos aspectos generales de la historiografía latinoamericana los tomaría en serio, son constantemente citados como autoridades de peso para sustentar "históricamente" la condición masónica de Miranda.



Esta visión masonizada de la historia es la que encontramos en las páginas web de la francmasonería actual. No podemos entrar en polémicas como Navarro porque el tema no es si Miranda fue o no masón, como Jesucristo fuera o no cristiano o Marx marxista. El tema es comprender lo que Clausen dijo al principio. Una vez que la masonería moderna se organiza estudia el pasado para encontrar en un sistema de alegorías y símbolos, todo el contenido de su enseñanza. La masonería mirandiana, es solo una de ellas.



En nuevas entradas presentaremos cómo Asciclo Valdivieso Montaño, manipuló la cita de su hermano del siglo anterior, para forzar la versión anónima de una enciclopedia, donde se introduce un capítulo de la Conspiración de los Cerrillos de San Blas, dentro de un capítulo dedicado a la masonería.

Los textos e imágenes presentadas en este espacio provienen de los viejos ficheros de cartón utilizados para preparar las clases de Historia de la Masonería en Venezuela durante la materia electiva con ese nombre dictada por el profesor Eloy Reverón, en la Escuela de Historia U.C.V. 2004 y 2012)

Para cumplir con lo ofrecido en párrafos anteriores, respecto a Valdivieso Montaño voy a introducir el tema con la siguiente imagen que hemos utilizado para ubicarnos en la epistemología o piedra angular del sustento de nuestras explicaciones con respecto a la posibilidad de una Historia Liberadora o para la Liberación.


Es lamentable observar la manera como jóvenes inteligentes y con buena ímpetu para investigar, pudieron haber caído en una cadena de reiteraciones sistemáticas que obedecen a la muestra del mínimo sentido crítico o la falta de pericia para elaborar un seguimiento de fuentes bibliográficas. De ellos nos ocuparemos al cerrar 




Asciclo Valdivieso Montaño, considerado uno de los pioneros de la historia dela masonería en Venezuela, nació en la población de los Guaraúnos en el estado Sucre el 17 de noviembre de 1876. Estudió derecho en la Universidad Central de Venezuela, de donde egresó en 1906. Luego ejerció el derecho en los estados Bolívar, Guárico y Apure. Se estableció en Caracas en 1916 donde se desempeñó como secretario de varios juzgados de la Capital. Jurista, poeta e investigador, fue miembro activo de las logias Fraternidad y Lealtad de Caracas. Obtuvo el grado 33 y presidió la Gran Logia durante el período comprendido entre 1923 y 1925.

 Publicó numerosos trabajos relativos a su especialidad en derecho, pero se le conoce en la historiografía venezolana por su biografía de Boves (  )Es el primer trabajo que intentó una revisión histórica del asturiano.

 Sus trabajos sobre historia de la masonería fueron presentados en  
tenidas masónicas de instrucción y publicados en la prensa, " Un Capítulo de historia masónica de Venezuela"  en La Esfera, Caracas, N 1170, 8 de junio de 1930. p.2.

 De  Introducción de la masonería en Venezuela Caracas, Tip. Americana, 1928, hacemos las siguientes observaciones:
  
1.‑ Involucra a la masonería en el movimiento de independencia de la América íntegra; vinculada por una parte con la masonería española, relacionándola con la logia de los Caballeros Racionales de Cádiz; por otra, la vinculación del precursor don Francisco de  Miranda como fundador de una logia establecida bajo los auspicios de la Gran Logia de Londres conocida como la Gran Reunión Americana. Sugiere que los principales próceres hispanoamericanos fueron a esas logias a recibir instrucción sobre las ideas de libertad, igualdad y fraternidad.

2.‑ Hace eco de un historiador de apellido Rebold, quien puso de manifiesto la importancia de la fundación de logias en las Antillas
como órganos difusores de las ideas independentistas.

 3.‑ Cita varios autores que aportaron datos sobre la fundación de las primeras logias en el país.

4.‑ Enlaza en su discurso información relativa a la condición de masón del general Pablo Morillo, repite la información suministrada por J.J. Castro sobre la pacificación y el Armisticio de Santa Ana de Trujillo en 1820 y una causa de infidencia contra Don Rafael Mérida acusado de haber sido enviado de Cádiz con la misión de fundar logias masónicas en Venezuela.

 En sus trabajos sobre la masonería, Asciclo Valdivieso Montaño  recopiló los datos y enlazó su discurso armado en torno a las anotaciones de sus lecturas, asumiendo una posición, y hasta allí llegó. Su investigación necesita ser actualizada en virtud de hacerle un seguimiento sistematizado a  las fuentes que permita respuestas más depuradas, en el sentido de que este trabajo puede constituir la apertura hacia aquella etapa de la investigación en que hemos hecho una revisión exhaustiva de la bibliografía publicada, tomamos citas textuales o hacemos fichas de resumen y explicamos mediante un discurso que enlaza las citas y los resúmenes de ideas. Pero Valdivieso se quedó allí, asumió la posición más confortable para su proselitismo masónico. Lo movía más su entusiasmo por descubrir en los libros la grandeza de la institución que  presidía, que hallar fundamentos que establecieran un conocimiento verás del pasado masónico. No debemos olvidar que escribió en los años treinta. Podemos catalogar la información que proporciona como datos completos y verificables. Un cúmulo   de datos enlazados dentro de un discurso que desvía sobre el aspecto que quiere resaltar o disimular. El ordenamiento de estos datos, su seguimiento y  verificación de las fuentes, delinearlo y ubicarlo dentro del contexto histórico es la etapa de la investigación que le faltó continuar a este interesante trabajo realizado por Valdivieso.

 Al compararlo con algunos autores masones del presente (década de los 1990), percibimos que se acercaba más a la concepción de la historia de su tiempo, que lo que se acercan a esa misma concepción de nuestro tiempo, escritores como Edgar Perramón o Hello Castellón que en el mejor de los casos, a veces citan las fuentes y desmerecen el sentido masónico del estudio de la ciencia y la práctica de la virtud.

 En los dos trabajos que este autor dedicó a aspectos históricos de la masonería refleja acusada parcialidad y marcada intención de exaltar las virtudes de la institución masónica. Se limita a elaborar observaciones superficiales, en cuyo desarrollo  llega a la manipulación de  la fuente para hacer proselitismo o justificar ingenuamente lo que a su criterio podía resultar oscuro para la institución, veamos:
  
" Al referirse el pasaje anterior al hecho de verse los trabajos de la masonería fines políticos, tal vez tiene en cuenta el Decreto del Libertador de 8 de Noviembre de 1828, que prohibió las reuniones de las ' Sociedades Secretas ' y se ha pretendido entre los enemigos de la masonería, que en aquellos se incluyeron también las juntas masónicas.(*) Así mismo en el año 1855, el Gobernador de la provincia de Barcelona de Venezuela para aquella época prohibió la reunión de la logia Protectora de las Virtudes N 1, de Barcelona y de las otras de esa provincia, por conceptualizarlas sociedades secretas políticas, lo que motivó que el entonces Ministro del Interior y Justicia de la República, Licdo. Francisco Aranda, previniera al expresado Gobernador de orden del Ejecutivo, que se dejara trabajar libremente a las logias de la provincia por ser conocido de la generosidad que el espíritu de la institución tiene por exclusivo objeto adorar a Dios y amar a los hombres practicando la caridad y la beneficiencia; lo que las hacía útiles a la sociedad." ( Introducción de la masonería en Venezuela, pp. 6‑7)

Observemos como cambia el giro del discurso en (*), cuando hay algo que no conviene a sus propósitos. Tampoco dice que ese Ministro del Interior formó parte de los altos cuerpos de la masonería y esquiva la necesidad de aclarar el verdadero contenido del decreto promulgado por el Libertador, que  en ninguna parte excluye a la masonería. Tal como dice el decreto en su primer artículo: " Se prohíben en Colombia todas las asociaciones, o confraternidades secretas, sea cual fuere la denominación de cada una" Bogotá, Decreto de 28 de nov de 1828, Firmado Simón Bolívar )

 Los artículos 2 y 3, y los párrafos 1 y 2  del tercer artículo se refieren a las penas correspondientes a la desobediencia del decreto o complicidad indirecta con el cumplimiento del mismo. En ninguna parte dice que la masonería queda excluida; en lugar de eso aclara : " sea cual fuere su denominación ".

 El decreto que firmó el Libertador señaló claramente que por la experiencia colombiana y extranjera:
..., que las sociedades secretas sirvieron especialmente para preparar los trastornos públicos turbando la tranquilidad pública y el orden establecido; que ocultando todas ellas sus operaciones con el velo del misterio, hacen presumir fundamentalmente que no son buenas ni útiles a la sociedad, y por lo mismo excitan sospechas y alarman a todos aquellos que ignoran los objetos que se ocupan; oido el dictamen del Consejo de Ministros,...  ( Idem)
  
No mencionó tampoco el autor que este decreto se firmó 33 días después de la tristemente célebre " Noche Septembrina ".  Existen otros documentos donde el Libertador no tiene buenas palabras para con los masones. Más adelante los observaremos. (Eloy Reverón, La masonería en Venezuela (1867 1870) Tesis para optar a la licenciatura en Historia, Caracas, U.C.V. versión digital original)

Manténganse en contacto, seguiremos subiendo información)